Obediencia Radical: La Puerta a lo Imposible

Por Gregory Toussaint | 16 de febrero de 2026

El mensaje perdurable que resuena a través de innumerables relatos de fe es que lo imposible es posible. Esto no es simplemente una frase aspiracional; es una realidad tangible para aquellos que valientemente se aventuran en la obediencia radical. Consideremos la narrativa bíblica de Pedro, quien, por mandato de Jesús, caminó sobre el agua en medio de una tormenta. Su capacidad para desafiar las leyes naturales no fue un mero espectáculo, sino la consecuencia directa de su confianza inquebrantable en la divina instrucción: «Ven». Este acto, aparentemente ilógico para la razón humana, se hizo posible mediante una entrega absoluta a la palabra de Dios. Se dice a menudo que los milagros no se desarrollan dentro de los confines de un mundo puramente lógico; más bien, nacen con frecuencia de una obediencia radical e ilógica que puede desafiar la comprensión natural pero que se alinea perfectamente con los pronunciamientos divinos.

Este llamamiento a la obediencia radical impregna cada faceta de nuestra existencia, incluyendo nuestro enfoque para observar el Sabbat. Isaías 58:13-14 nos insta a alejarnos de nuestros propios deseos en el día santo de Dios y a abrazar el Sabbat como un deleite. La esencia aquí no es un legalismo rígido, sino un acto sincero de honrar a lo Divino. La noción de ser "espiritual pero no religioso" es desafiada por la comprensión de que la verdadera reverencia a Dios se extiende naturalmente a honrar Su día designado. Cuando conscientemente priorizamos a Dios en el Sabbat, absteniéndonos de perseguir nuestras propias agendas o de hablar palabras vanas, se nos promete un deleite profundo en el Señor. Además, Él se compromete a exaltarnos, haciendo que "montemos sobre las alturas de la tierra". Esta es una promesa poderosa de elevación, oportunidades ampliadas y favor divino que fluye directamente de poner a Dios en primer lugar.

Reyes y Sacerdotes: Nuestra Doble Identidad en Cristo

Una revelación pivotal y transformadora es nuestra doble identidad como reyes y sacerdotes en Cristo, operando bajo el orden de Melquisedec. Históricamente, en el Antiguo Testamento, los roles de rey y sacerdote eran distintos, como se ejemplifica en el sistema levítico. Sin embargo, el orden melquisedeciano, que precede y trasciende al levítico, permite la posesión simultánea de ambos oficios. Jesús, como sacerdote según el orden de Melquisedec (Hebreos 7:11-17), encarna perfectamente esta doble autoridad. Y a través de nuestra conexión con Él, también somos hechos reyes y sacerdotes para nuestro Dios, destinados a reinar en la tierra (Apocalipsis 5:10).

Este reinado no es solo una esperanza futura, sino una realidad presente. Romanos 5:17 dice que aquellos que reciben abundancia de gracia y el don de la justicia "reinarán en vida". Esta verdad profunda significa que, en cada ámbito donde Dios nos ha colocado, ya sea en nuestras familias, lugares de trabajo o comunidades, estamos llamados a ejercer dominio. Reinar implica servir con tanta excelencia que brillamos intensamente, ejerciendo influencia y buscando maestría en nuestros respectivos dominios. Figuras como Michael Jackson, celebrado como el "Rey del Pop", u Oprah Winfrey, una titánica figura mediática, ilustran cómo el logro excepcional en un campo particular puede llevar a una posición de influencia y autoridad significativa, estableciendo efectivamente un "reino" dentro de ese sector. El deseo de Dios es que ocupemos tales posiciones, no para la glorificación personal o la realización propia, sino para la expansión y avance de Su reino divino.

Reinando por el Reino: Una Plataforma para el Propósito Divino

José, elevado a una posición de inmenso poder en el antiguo Egipto, ejerció su autoridad para hablar en nombre de Dios. Daniel y sus compañeros, mediante su fe inquebrantable y conducta ejemplar, pudieron influir en las leyes de un imperio formidable. Cuando nos esforzamos por la excelencia en nuestros estudios académicos, nuestras iniciativas empresariales o nuestras carreras profesionales, ganamos respeto y creamos oportunidades invaluables para compartir nuestra fe. Un estudiante destacado, un empresario próspero o una figura pública influyente tiene una audiencia que otros podrían no alcanzar. Dios desea que sobresaltemos dondequiera que estemos, no para nuestra propia gloria, sino para la gloria y el avance de Su reino.

Durante la semana, funcionamos como reyes, ejerciendo dominio e influencia dentro de la sociedad. Sin embargo, en el Sabbat, transitamos hacia nuestro rol sacerdotal, presentando ofrendas al Señor. Aunque a menudo se conciben estrechamente como contribuciones monetarias, las ofrendas abarcan cada aspecto de lo que presentamos a Dios: nuestra alabanza sincera, nuestra adoración devota, nuestro tiempo precioso, nuestras capacidades intelectuales y, lo más significativo, nuestro ministerio. Servir a Dios es un acto de ofrenda y, para muchos, el ministerio activo representa una ofrenda crucial, aunque a menudo pasada por alto, en sus vidas. En el día santo, Dios espera que Sus sacerdotes estén comprometidos en Su casa, diligentemente realizando Su obra.

Las Recompensas del Servicio

El servicio dedicado a Dios desbloquea una gracia especial y protección divina. Mientras que la gracia general, como la salvación, es accesible universalmente, quienes se entregan al Señor reciben una medida ampliada de favor divino. La narrativa de Elías durante una severa sequía ilustra vívidamente este principio: mientras otros sufrían adversidad, Elías experimentaba provisión sobrenatural. De igual manera, así como los funcionarios gubernamentales gozan de un nivel de protección superior al ciudadano común, quienes sirven en el gobierno divino reciben un grado elevado de resguardo. Un relato personal conmovedor describe un incidente aterrador durante un vuelo en avión, donde la puerta de la aeronave se abrió inesperadamente en pleno vuelo. A pesar del extremo peligro, predominó una profunda sensación de paz, basada en la convicción de que la misión divina no estaba completa y que la mano protectora de Dios estaba presente. Posteriormente se reveló que el piloto de ese vuelo falleció trágicamente en un accidente meses después, resaltando la profunda verdad de que los siervos de Dios en ese vuelo inicial fueron, esencialmente, un conducto de protección para todos a bordo. Cuando una persona sirve al Señor dentro de una familia, se convierte en un escudo protector para todo el hogar, semejante a cómo la inmunidad diplomática de un embajador se extiende a su familia y posesiones.

Este poderoso testimonio subraya que servir a Dios no es simplemente una obligación; es una fuente de profunda alegría, una bendición inmensa, un honor distinguido y un privilegio sin igual. Activa una gracia única que nos protege, sostiene y capacita para cumplir nuestro propósito divino. Nuestras vidas, cuando están completamente consagradas a Él, se transforman en milagros vivientes, y nuestra mera presencia puede extender protección y bendición a quienes están dentro de nuestra esfera de influencia.

Preguntas para la Reflexión

  1. Reflexión sobre la idea de honrar el Sabbat como un acto directo de adoración a Dios. ¿Cómo se alinea su práctica actual del Sabbat con convertirlo en un "deleite" en lugar de una carga, y qué ajustes podrían profundizar esta experiencia?

  2. Considere su identidad como "rey y sacerdote". ¿En qué ámbitos específicos de su vida (por ejemplo, profesional, familiar, social) está ejerciendo actualmente influencia, y cómo puede aprovechar intencionalmente estas posiciones para promover el reino de Dios?

  3. El texto sugiere que nuestro reinado como reyes es, en última instancia, una plataforma para hablar de Jesús. ¿Cómo puede usted usar de manera creativa y auténtica sus talentos únicos, habilidades o posición para compartir su fe e impactar a otros para Cristo?

  4. ¿Qué significa para usted personalmente que "servir a Dios es una ofrenda," y cómo puede ofrecer más plenamente e intencionalmente su tiempo, talentos y ministerio al Señor en su vida diaria, más allá de las contribuciones monetarias tradicionales?

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